
Hace frío, y la nieve me trae recuerdos.
La brisa marina peinando mi pelo, cálidamente. El sol alumbra mi piel, dándole a ella un tono bronceado. Él está estirado a mi lado, durmiendo. Le miro y sonrío. Miro como lentamente va subiendo la marea. Decido ir al mar. Primero pongo el pie izquierdo y analizo la temperatura del agua. No está nada mal, pienso. Pongo los dos pies, las piernas, mi torso y entro hasta que cubro mi cuello. Cierro los ojos y dejo que el agua me moje la cara. Saco la cabeza y le miro, sonriente. Veo que él está sentado en la arena, observando mis movimientos. Le digo que venga a bañarse conmigo, pero prefiere quedarse mirándome. No me opongo a eso, así que decido nadar, bucear, como una sirena de pelo castaño dispuesta a investigar el océano. Chapuceo por el agua, intento mojarle pero mi intento es fallido cuando veo que el agua que tiro apenas le llega a los pies. Se ríe divertido, pero a mí no me hace gracia. Cuando ve que yo no me río se levanta y se acerca al agua, dispuesto a disculparse. Me alarga la mano para que se la encaje y que estemos en paz, pero cuando se la agarro le estiro de la mano y hago que caiga en el agua. Ahora sí que me río. Ahora ya puedo mojarle bien. Espero a que su cabeza salga del agua para saltar a sus brazos. Me agarra poniendo sus brazos por debajo de mis piernas estiradas, como el chico lleva a la novia el primer día de casados, la diferencia es que nosotros no lo estamos. Miro sus ojos de color nuez mientras sonrío. Beso su mejilla cálidamente. Me mira fijamente, y le devuelvo la mirada. No sé cuánto tiempo nos quedamos mirando, algunos minutos, hasta que decide besarme. Un beso dulce pero con sabor a sal marina. Un beso fresco pero mezclado con nuestro calor interno. Un beso extremadamente bonito. Decido salir del agua, escrutada por un chico de metro noventa, con un corazón directamente proporcional a su altura. Sus manos, ahora posadas en mi cintura, me hacen estremecer de frío. Decido subirme a su espalda, y dejo que me lleve donde quiere. En un momento se para y me pide que le deje tapar mis ojos con un pañuelo. Acepto y vuelvo a subirme en su espalda. No veo absolutamente nada. Son las 8 de la tarde y queda poco para que el sol se vaya a dormir. Creo que pasan unos cinco minutos hasta que se detiene y me deja bajar. Me da su mano y me guía por la arena. Me hace sentar en una roca, y me desata el pañuelo. Estamos dentro de una cueva con vistas al cercano mar. Delante de mis pies se ha formado una piscina con el agua que ha subido de la marea. El agua está caliente. Me quito la ropa, no puedo mojar dos vestidos en un día, así que lo dejo en las rocas así cuando salga me lo pondré y me quedo sólo en ropa interior. Su cuerpo, cubierto sólo por su ropa interior, entra conmigo al agua divertido, inspeccionando detalladamente todo lo que hago. Apoyo mi cabeza en su torso mientras sus labios se apoderan de mi cuello. Y así, los dos juntos, en una isla solitaria que hemos hecho nuestra, vemos cómo el sol se acuesta y la luna le substituye.
Hace frío, y la nieve me trae recuerdos que ya no volverán.

holaaaaaaa
ResponderEliminartio ke ami tambe em posa ke tens 0 ucmentaris i nononono abans te nescrit unams.
vaya timoooooooo
tssssss
testimoo mol cots(L)
ResponderEliminarcarinyuuuu meu, tutifruti (L) que no deixava aquesta merda comentarte u.u pero ja esta ueue (H) bueno res, que saps que amb caus molt be, i que aquest text m'ha encantat, osigui, ja t'ho he dit, mentras oh llegia semblava que m'estiguis pasan, bua, esta molt ben escrit, quan fasis mes, avisam eh :$ amés a la platja, que es el meu lloc preferit per una cita :$ ajajajaj bueno, res, que TUTI's always :)
ResponderEliminarjajajaj posu un altre perque ets lo mes gran (L)
ResponderEliminarJo tb t'estimo molt COTS,... ningú es pot escapar,... ;p petonets!!!!!
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